SÍNDROMES
GERIÁTRICOS
Los síndromes geriátricos son
cuadros (conjuntos de signos y síntomas) con múltiples etiologías y de una alta
prevalencia en el mayor. A veces son de difícil detección y pasan
desapercibidos durante un tiempo, pudiendo entonces incrementar la
morbimortalidad. Enfermedades pueden provocar síndromes geriátricos, pero
también síndromes geriátricos pueden desencadenar otros, causando una cascada
de mayor dependencia funcional y morbilidad (por ejemplo: infección urinaria
causa síndrome confusional que causa caídas. Una infección ha causado un
síndrome geriátrico, el síndrome confusional, que incrementa el riesgo de
sufrir otro síndrome geriátrico que son las caídas). Tipos de síndromes geriátricos:
POLIFARMACIA
El síndrome de polifarmacia
puede presentarse por duplicidad de medicamentos para una misma enfermedad
debido a que en ciertas oportunidades las personas mayores consultan a
distintos médicos y no tienen el listado completo de todas las medicinas que ya
están utilizando, no recuerdan los nombres o el tipo de fármacos que están
recibiendo, entre otras.
El uso simultáneo de varios
medicamentos es una situación frecuente en las personas mayores y corresponde a
una problemática habitual en los ancianos. Este síndrome se define como el uso
de 5 o más medicamentos durante el día, ya que, a partir de este número, los
riesgos comienzan a aumentar significativamente. En los mayores, los
medicamentos son simuladores de enfermedad, pudiendo alterar exámenes de
laboratorios, provocando la aparición de diversos síntomas, que muchas veces
son causa de más consultas al médico: pérdidas de memoria, alteraciones de
sueño y del ánimo, palpitaciones, caídas, depresión, vértigo, mareos,
somnolencia, agitación, etc.
DEMENCIA
La Demencia constituye un síndrome
caracterizado por el deterioro de la función intelectual, adquirida y
persistente, con compromiso de al menos tres de las siguientes áreas de la
actividad mental: memoria, lenguaje, habilidades visuoespaciales, emocional,
personalidad y cognición (abstracción, cálculo, juicio, etc). Según
la décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), la
demencia es un síndrome debido a una enfermedad cerebral, de naturaleza crónica
o progresiva, con déficits de múltiples funciones superiores (memoria,
pensamiento, orientación, comprensión, cálculo, capacidad de aprendizaje, lenguaje
y juicio, entre otras), sin existir alteración de la conciencia. En esta
clasificación, el déficit se acompaña de deterioro del control emocional, del
comportamiento social o de la motivación, produciendo un deterioro intelectual
apreciable que repercute en las actividades cotidianas (asearse, vestirse,
comer o funciones excretoras), con una duración del cuadro no inferior a seis
meses y habiéndose obtenido la información de la exploración del paciente y de
la anamnesis a una tercera persona. Las mujeres mayores de 55 años tienen doble
riesgo de padecer dicha patología con respecto a los hombres, tanto por su
mayor expectativa de vida como por la mayor incidencia de demencia en edades
muy avanzadas. Escala: Montreal Cognitive Assessment.
FRAGILIDAD
Es un término en medicina
geriátrica que describe la presencia de deterioro multi-sistémico,
vulnerabilidad que se expande y que desafortunadamente no ha emergido como un
síndrome clínico con una definición consensuada, sin una herramienta clínica
como estándar de oro para su diagnóstico. Existen múltiples definiciones
operativas de la fragilidad y estas incluyen en términos generales un fenotipo
físico, cuyos componentes incluyen fuerza de prensión y velocidad de la marcha
disminuidas, pérdida de peso, ausencia de energía y poca actividad física; así
como también, un fenotipo multidominio, el cual se basa en la cuenta de
déficits en salud (los cuales pueden ser signos, síntomas, enfermedades, discapacidades,
anormalidades radiográficas, electrocardiográficas o de laboratorio) y en
función de la cantidad de déficits dependerá la probabilidad de ser frágil.
Aunque no existe un consenso respecto a la definición de fragilidad, la mayoría
consideran que se trata de un estado de vulnerabilidad al estrés que se asocia
con eventos adversos.
Es un síndrome que conlleva un
riesgo alto de mortalidad, discapacidad, institucionalización (conceptos
centrales en la práctica de la Geriatría), así como hospitalizaciones, caídas,
fracturas, complicaciones postoperatorias, mala salud e incluso tromboembolismo
venoso. Además de lo anterior, la fragilidad es considerada un continuo entre
el envejecimiento normal y un estado final de discapacidad y muerte, con un
estado previo como lo es la pre-fragilidad. Escala: ENSRUD.
CAÍDAS
Una caída se define como la
falla para mantener una adecuada posición estando sentado, acostado o de pie,
con la recolocación abrupta e indeseada en el piso. Habitualmente, el cambio de
nivel experimentado es de un metro o mayor. El síndrome geriátrico de caídas se
define, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, como la presencia
de dos o más caídas durante un año. Se considera que un paciente tiene caídas
recurrentes cuando presenta más de tres episodios por mes. Se estima que 30% de
las personas con 65 años o más sufren una caída al año; de este grupo, la mitad
lo han presentado en múltiples ocasiones. Representa la primera causa de
lesiones no fatales y la quinta causa de lesiones fatales en los adultos
mayores. Escala: tinetti, criterios de Fried, Ensrud
DELIRIO
El síndrome confusional agudo,
llamado también delirio, consiste en una alteración en el estado mental que se
caracteriza por ser aguda y reversible. El delirio es uno de los desórdenes
cognitivos más importantes en el anciano, tanto por su prevalencia como por su
implicación pronostica. El desarrollo de un síndrome confusional agudo puede
ser el primer signo de fallo de la función cerebral, además de poder ser la
forma clínica de presentación de una enfermedad física grave o aparecer como
complicación seria de una enfermedad o de su tratamiento. La falta de
diagnóstico y tratamiento oportuno podría acarrear un daño cerebral permanente
o incluso la muerte.
El delirio tiene también
consecuencias importantes en los aspectos económico y social. Los enfermos con
confusión requieren mayor atención del personal sanitario, mayor y más
cuidadoso manejo de enfermería, y generalmente tienen ingresos hospitalarios más
prolongados. El enfermo agitado es de difícil manejo y tiene un mayor riesgo de
caídas y fracturas. Escala: CAM, criterios a DSM IV TR, Clínical Assessment of
Confusión-A, Confusión Rating Scale, Delirium Symptom Interview, NEECHAM
Confusión Scale